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A amar se aprende amando

Dije que iba a empezar a escribir y no escribí nada. Como cuando digo "voy a empezar a hacer gimnasia", "voy a terminar de leer aquel libro", "voy a llamar a tal amigo", "voy a rezar cada noche". Promesas, palabras, deseos... que se quedan en eso, que se quedan en nada. ¿Por qué me cuesta tanto hacer aquello que me hace bien? ¿Por qué pienso tanto y actúo tan poco? Preguntas que rondan en mi cabeza y en mi corazón (los dos en cuarentena). Tiempo tiempo tiempo. 100 días de aislamiento. Y todavía no terminé el libro, y no escribí, y me duele el cuerpo por no hacer ejercicio, y me duele el alma por no llamarte y por no hablar con Dios, mi amigo. "A amar se aprende amando" eso alguien alguna vez dijo. Y a eso voy, eso quiero. No más planes para mañana... Si es hoy todo el tiempo que tengo. "A amar se aprende amando" Y a escribir, escribiendo... - A alguien más le pasa esto que cuento?

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No se por qué deje de hacerlo. Quizás sentí que no era buena, tal vez dejé, sin darme cuenta, que las palabras callaran, murieran. "Si nadie reclama luna y luz, este mar ya se secó " dice León y nunca me pareció más cierto. "Si nadie le exige al viento, esta nube aquí paró " repite León y se hace un nudo mi garganta. "Si no sacudes al tiempo, ni un intento queda en vos ", concluye León y el corazón me estalla. Entonces sonrío. Tengo luna y luz, Tengo viento. Tengo tiempo y voy a sacudirlo. Quizás sólo sea cuestión de abrir un poco la ventana, llenarme los ojos de lunas y de luces, esas que siempre están ahí para alumbrarme. Dejar que el viento sople, como siempre lo hizo, y lleve mi nube tan alto, tan lejos, adonde él quiera. Agarrar al señor tiempo, bien fuerte entre mis manos, y gritar, y llorar, y reír a carcajadas, y sentir... sentir tanto que las palabras por fin vuelvan, que se amontonen en mi boca y en mi corazón ...